La ciudad de Estrasburgo es posiblemente uno de los destinos en Europa más bonitos y que más cosas tiene que ofrecer al turista que decida darse una vuelta por aquellos pagos. Situada en la región de Alsacia en Francia, ha sido siempre un lugar de gran importancia histórica gracias a su ubicación geográfica y a su importante puerto fluvial. Tanto es así que aún hoy día se mantiene y percibe en la ciudad esa faceta internacional, una ciudad que sirve de encrucijada y cruce de caminos entre los diversos pueblos europeos ya que muchas instituciones europeas tienen su sede en éste pintoresco lugar. Visitar Estrasburgo es como viajar al pasado, lo moderno se mezcla con lo antiguo pero uno siempre tiene la sensación de estar en una de esas ciudades de cuento gracias a la antiquísima arquitectura de sus casas que han sabido conservar intactas durante siglos. De hecho el casco antiguo de la ciudad de Estrasburgo fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO dada la riqueza artística, ornamental y monumental que encierra éste maravilloso lugar.
En Estrasburgo hay mucho que hacer y no te van a faltar actividades que realizar. Te recomiendo que busques un buen alojamiento y pases varios días en la ciudad si quieres disfrutar y conocer al menos los lugares más destacados de la ciudad y disfrutar su gastronomía.
Como decía antes, hay mucho que ver en Estrasburgo, para empezar hay muchísimos museos y también palacios que no deberías perderte, también te recomiendo deambular por sus calles y disfrutar de su arquitectura, hacer un recorrido en barca por los canales de la ciudad, contemplar las preciosas casas de madera que se levantan a orillas del río, disfrutar de sus cafés, las tiendas de artesanía y regalos o darte una vuelta por el Petit France y visitar la catedral gótica de Estrasburgo.
Otros lugares de visita obligada en tu viaje a Estrasburgo son la maison Kemmerzell, la Torre de San Pedro el viejo, la plaza Kleber, la Orangerie, la torre de la Catedral y el Barrage Vauban y el Palais Rohan, la casa de los príncipes-obispo de la ciudad, que data de 1732. La ciudad también esconde una joya del románico con características góticas, la iglesia de Santo Tomás, que data del siglo XIII.
La región es famosa por sus excelentes vinos, así que no dudes en pedir opinión cuando entres en un restaurante y disfruta de sus excelentes caldos acompañados de cualquiera de los riquísimos platos típicos de la zona, como un plato caliente de chucrut alsassian, que en invierno apetece aún más.

