Las ruinas de Machu Picchu, re descubiertas en 1911 por el arqueólogo de Yale Hiram Bingham, constituyen uno de los mas bellos y enigmáticos lugares del mundo con ruinas antiguas. Aunque los Incas levantaron esta magnifica ciudad a mediados del siglo XV (a 2438 metros sobre el nivel del mar), las leyendas y mitología del lugar revelan que Machu Picchu (que significa ‘Pico Viejo’ en el idioma Quechua) fue venerado como sitio sagrado desde mucho antes. Cualesquiera que fueran sus orígenes, los Incas transformaron el lugar en una pequeña pero extraordinaria ciudad. Invisible desde abajo, está ciudad secreta de los Incas está rodeada de numerosas terrazas que se usaban para realizar cultivos con los que alimentar a su población. El agua tampoco era un problema, pues numerosos arroyos naturales fluyen por la zona. En el lugar se pueden apreciar palacios, baños, templos, almacenes y unas 150 casas, todo en un estado de conservación magnifico.

Las estructuras, construidas con el granito gris de la propia montaña, se encuentran sin duda entre los ejemplos mas sorprendentes de maravillas arquitectónicas y estéticas que nos ha legado el mundo antiguo. Muchos de los bloques pesan mas de 50 toneladas y están tan precisamente esculpidos y unidos entre si (sin mortero, simplemente roca contra roca) que resultaría imposible introducir la delgada hoja de un cuchillo allí donde se unen. En un principio, la aparición de un mayor número de restos óseos correspondientes a mujeres (en una proporción de de diez a uno), hizo suponer que Machu Picchu podría haberse tratado de un santuario donde se formaba a sacerdotisas o a las futuras esposas de la nobleza Inca. No obstante, un examen mas concienzudo de los huesos reveló que en realidad el número de varones hallados era prácticamente el mismo, así que Machu Picchu no podía ser exclusivamente un templo solo para mujeres.
Entre las funciones principales de Machu Picchu se encontraba el ser utilizada como santuario religioso y observatorio astronómico. La famosa piedra Intihuatana (Reloj solar) que allí se encuentra, es un preciso indicador de la fecha de los dos equinoccios y otros importantes periodos celestes. La Intihuatana (también llamada Saywa o piedra Sukhanka) está diseñada para “atrapar” al sol en los dos equinoccios y no en el solsticio (como aseguran algunos libros new-age y guías turísticas). Al mediodía del 21 de Marzo y el 21 de Septiembre, el sol se coloca justamente sobre el pilar, desapareciendo completamente la sombra que habitualmente genera. En ese preciso instante, el sol “se sienta sobre el pilar” y por unos instantes, el sol y todo su poder, quedan “amarrados” a la roca. Era en esos momentos concretos cuando los Incas celebraban ceremonias en el lugar donde tenían “atado al sol” impidiendo su desplazamiento hacia el norte. También se produce un alineamiento similar en el solsticio de Diciembre (el solsticio de verano en el hemisferio sur), cuando el sol se pone detrás de Pumasillo (la garra del Puma), la montaña más sagrada de la parte occidental de Vilcabamba, pero el santuario en sí es principalmente equinoccial.
Aseguran las leyendas chamánicas que aquellas personas sensitivas que toquen la piedra con su frente, tendrán visiones del mundo espiritual, pues la piedra Intihuatana es capaz de abrir el ojo que permite ver ese otro mundo. Las piedras Intihuatana eran objetos sumamente sagrados para el pueblo Inca y fueron sistemáticamente buscadas y destruidas por los españoles. Cuando una piedra Intihuatana era destruida en un altar Inca, se creía que las deidades del lugar morían o partían lejos de allí. Los españoles nunca encontraron Machu Picchu, a pesar de que sospechaban de su existencia, así que la gente del lugar siempre pensó que los espíritus de su piedra seguían allí presentes. El santuario cayó en desuso unos 40 años después de que los españoles tomaran Cuzco en 1533. Las lineas de abastecimiento que unían los distintos centros sociales de los Incas fueron rotas y el enorme imperio llegó a su fin. La típica fotografía del lugar suele mostrar las ruinas de Machu Picchu en primer plano con el pico sagrado de Wayna Picchu justamente detrás. En la parte norte de Wayna Picchu y dentro de una caverna, se encuentra lo que se conoce como el “Templo de la Luna”.
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